|
Algunos de los protagonistas de
la Internet española cuentan sus comienzos y las
claves de su éxito.
PEDRO DE ALZAGA
"Tú estás loco..." Es
el piropo que escucharon las personas que decidieron
lanzarse a la Red con el único equipaje de un
proyecto y muchas ganas.
Empezaron hace menos de cinco años, lo que significa
una eternidad en términos de tecnología, y la mayoría
de ellos trabajaba en algo que no tiene que ver con lo
que hacen ahora.
Ejecutivos, comerciales y periodistas compartieron la
idea de poner en marcha un proyecto que tuviera como
medio la entonces desconocida red internacional de
telecomunicaciones. Angel Cortés era vendedor de
telefonía móvil, Luis Torrado regentaba una pequeña
tienda de ordenadores, Mikel Amigot acaba de montar
una empresa de comunicación y Pep Vallés era un
estudiante de económicas en el exilio estadounidense.
Ellos -y otros muchos- descubrieron que Internet ponía
a su alcance un medio para hacer cosas nuevas, aunque
tuvieran que enfrentarse a la escasa cultura de redes
de principios de los noventas.
Y es que por aquel entonces mucha gente se preguntaba
qué era eso de "Interné".
Pep Vallés es un empresario catalán que lleva más
de cinco años inmerso en la vorágine de Internet.
Cuando estudiaba en la Universidad de Maryland, en
1994, descubrió Yahoo!, el famoso directorio de
Internet, y entonces supo que hacía falta algo igual
en nuestra lengua.
Dicho y hecho. En septiembre del 95 veía la luz Olé,
un servicio que nacía como "el primer buscador
del mundo que no está en inglés". Por aquel
entonces, Vallés trabajaba de ejecutivo en un
proveedor de Internet. "Estuve más de un año
trabajando en Olé por las noches y madrugando para ir
a mi trabajo" hasta que el buscador creció tanto
que no tuvo más remedio que tomar una decisión: o
seguir de ejecutivo o montar su propia empresa.
Y decidió lo segundo. "Muchos me llamaron loco,
pero yo pensaba que en la vida se puede ser jinete o
caballo". Durante un año, él y su socio
estuvieron trabajando desde casa hasta que ganaron lo
suficiente para alquilar el chiringuito de 15 metros
cuadrados que fue la sede social de Olé durante 1997.
Hoy, la oficina de Barcelona ocupa tres pisos
(incluido un sotano, "pues seguimos perteneciendo
a la cultura del Garaje") y en ella trabajan 30
personas única y exclusivamente dedicadas al
buscador. Además, tienen una sucursal en Madrid y mañana
saltan el charco para abrir otra en Nueva York.
Para Vallés, lo más difícil ha sido dar
credibilidad a su empresa. "La primera vez que
fuimos a la Organización de Justificación de la
Difusión (OJD) para que auditaran nuestro servicio
nos costó un trabajo enorme. Sencillamente, no nos
tomaron en serio».
Ahora, la sociedad está firmando acuerdos con
diversas empresas, entre las que se encuentra el grupo
editorial Bertelsmann, uno de los gigantes europeos de
la comunicación que, por cierto, es dueño del
buscador Lycos.
El director de Olé reconoce que no todo han sido éxitos.
Al principio firmaron un contrato con otra empresa
para la gestión de la publicidad del buscador.
"Si me descuido, me hunden el negocio, pues además
de ser un contrato leonino no cumplieron lo
pactado..." asegura Vallés.
Moraleja: "Nunca volveré a depositar la fuente
de mis ingresos en manos de terceros".
Otro momento crítico fue la compra del dominio
ole.com, que estaba en manos de unos abogados de EEUU,
por el que Vallés asegura, enigmático, que pagó
"un montón de dinero".
En su opinión, la clave de su éxito empresarial fue
"defender nuestra cultura frente a la
anglosajona, aunque algunos medios anglosajones nos la
quieran vender traducida al castellano".
Periódico digital
Por su parte, Mikel Amigot dirigía una empresa de
comunicación cuando descubrió Internet, en el año
1995. Su primera reacción fue incluir la Red en su
oferta de publicaciones de empresa, y otros proyectos
de comunicación vinculados directamente a su negocio.
La siguiente fue "cumplir un sueño: dar
información".
Amigot quería hacer un periódico, y reconoció en
Internet el medio adecuado para llevar a cabo su
proyecto.
Comenzó a escribir diariamente un comentario sobre la
Red y, a finales de mayo 1998, se publicaba en
Internet el proyecto de La Brújula. Un periódico
cuya cabecera define como "el diario libre para
internautas" y al que su fundador se refiere, sin
complejos, como la publicación diaria "más leída
e influyente de la Red".
El comentario que familiares y amigos hacían a Mikel
era muy parecido al que han tenido que oír otros
emprendedores: "No tienes un duro, trabajas a
destajo y lo poco que ganas lo reinviertes en el periódico
(...) Es el peor modo de vida imaginable". Sin
embargo, Amigot asegura que siempre lo ha tenido muy
claro: "Internet significa querer cambiar las
cosas".
El mayor éxito del periodista navarro es, a su
juicio, "haber intentado transmitir que el futuro
pasa por la Red". Amigot admite que los mejores
momentos han venido siempre de la mano de sus lectores
&laqno;que incluso cuando te equivocas son capaces
de expresarte su apoyo".
Lo peor, como siempre, viene "cuando toca hacer números".
Para él, es el momento más temido por todo
emprendedor:, enfrentarse al precio de los sueños.
Otro denominador común en los empresarios de la Red
es pensar que tienen una deuda con ella. En el caso de
Mikel, piensa pagarla en muchos plazos, pues el suyo
es un proyecto de larga duración "Yo no quiero
un yate ni irme a Marbella, sino seguir haciendo
información", asegura.
El director de La Brújula admite que salir adelante
no es fácil, y menos en nuestro país, donde "se
está haciendo lo imposible para que Internet no
funcione".
A la carta
La odisea tecnológica de Ángel Cortés comenzó en
1988 con un ordenador conectado al teléfono de casa,
que sirve de foro virtual para las personas. Esto es,
lo que en el argot informático se conoce como una BBS.
El hoy director de Noticias Intercom decidió crear un
área de información en español sobre el mundo de
los ordenadores. La idea funcionó y, poco después,
las noticias se transmitían a Brasil y Argentina a
través de la incipiente red FidoNet.
En 1995 recibe la oferta de un proveedor de Internet
para trasladar su servicio a la Red. Al principio
compaginaba esta labor con su trabajo de vendedor de
teléfonos móviles y centralitas telefónicas. Al
acabar la jornada dedicaba tres horas a elaborar las
noticias que al día siguiente se enviarían a miles
de suscriptores. Era su apuesta por los contenidos en
castellano, y sabía que, tarde o temprano, tenía que
funcionar.
En el año 96 aparece la primera página web del
servicio de noticias, que comienza un crecimiento
imparable hasta los 25.000 suscriptores de hoy en día.
Los comentarios de sus allegados no diferían mucho de
los del resto de los que se han aventurado en este
negocio: "Internet está muy bien como hobby,
pero de eso no se puede vivir".
Sin embargo, el escepticismo de sus allegados era un
problema menor comparado al de explicar a los
patrocinadores el proyecto de Noticias Intercom.
"Sí, tienes muchos lectores, pero ¿tú quién
eres?".
Aun así, pese al eterno problema de la imagen de
marca y la credibilidad, que no le impidió recibir el
Premio Moebius y el de mejor periodista de Internet.
Cortés asegura que montar un negocio en Internet es
mucho más fácil que en la vida real, pues no hay
tantos costes a los que hacer frente. Aunque admite
que no sucede lo mismo con el que hace uso de la Red.
"Los negocios no despegarán hasta que entrar en
Internet no signifique una patada al bolsillo de las
personas".
Arrakis
Los hermanos Germán y Luis Torrado empezaron con una
tienda de ordenadores instalada en un local que
"no tenía ni categoría de garaje". En
1995, les robaron en la empresa, y con el dinero del
seguro decidieron montar otro negocio. Sus planes
iniciales apuntaban a la creación de un proveedor
local, exclusivo para Andalucía. Pero apareció Infovía
y ante ellos se abrió todo el panorama nacional de
internautas.
En 1995, se lanzaron a la busca de inversores y poco
después comenzaban a operar como proveedores de
acceso a Internet. Al poco tiempo de su aparición,
rompieron el mercado con una política de precios muy
agresiva, lo que les costó un aluvión de críticas.
"Nos han estado enterrando desde el primer día",
aseguran. Muchos de sus conocidos les auguraban la
ruina, pero han seguido en la brecha hasta hoy.
Para Luis Torrado, el momento más difícil fue
convencer a los inversores de que había que
reinvertir los beneficios. "Sabía que las cosas
empezaban a funcionar pero podían estropearse por una
cuestión de estrategia", insiste.
Desde finales del 97, aparecen en escena, Retevisión,
France Télécom, Telefónica, Jazztel y otras
empresas interesadas en invertir en Arrakis. Al final,
British Telecom, se llevó el gato al agua
estableciendo un récord de precio en el mercado español:
una cifra que ronda los 2.000 millones de pesetas.
A Torrado no le gusta que se hable de pelotazo porque
parece que no hubieran merecido esa cuantía.
"Las cuentas de Arrakis han estado limpias, desde
el principio hasta el final, y hemos sudado hasta el
último duro de ese precio"... La operación, sin
embargo, ha marcado un hito en el mercado español de
las telecomunicaciones.
Consejos para la Red:
"Creérselo de verdad, no tener ni un asomo de
duda y estar convencido de que por aquí van a pasar
las cosas". Esta convicción, acompañada de
disciplina, constancia y un punto de rebeldía y de
lucha es la combinación que Mikel Amigot considera la
receta del éxito.
Pep Vallés coincide en la constancia y añade el
conocimiento del medio, la humildad y la capacidad
para escuchar lo que quiere la gente.
Ángel Cortés lo tiene aún más claro: "Sólo
hay que ser un enamorado de lo que se quiere hacer y
ser capaz de coger una idea y tirar adelante..."
Luis Torrado coincide en que no existe una sola clave,
sino muchos parámetros a tener en cuenta. Pero la
cualidad imprescindible es el sentido común.
"Puedes aprender muchas cosas en las escuelas de
empresa, pero al final tienes que decidir cuáles
pueden aplicarse y cuales no". El denominador común
de todos ellos es la alabanza a sus socios y equipos:
"Si te rodeas de la gente adecuada puedes
conseguir cualquier cosa".
Fuente: Diario del Navegante de EL
MUNDO. 1999.
Más
información Más
artículos
|